-"Yo te quiero", le grité entre lágrimas mientras volaba con mis alas... me quedé, admirando como volaba, viendo como cumplía mis sueños, esos que con amor y esmero acuné cuando eran pequeños.
"Volverá" me dije una y otra vez mientras más y más lejos llegaba. Quise correr, decirle que era mi turno, pero ya no tenía fuerzas, así que me arrastré siguiendo sus huellas en el aire.
Ella se marchó con mis ilusiones y yo... yo no tuve valor para seguir, caí por el acantilado mientras pensaba "si las tuviera, si tuviera mis alas, podría volar y salvarme" pero era imposible, ella se llevó mi alma y mis ganas de seguir.
Caí al agua casi sin vida y cerré los ojos, me entregué a la muerte, ya no sentía nada, la pérdida de aquello que me permitía volar había anestesiado mi cuerpo, así que preparé mi mente y me entregué al mar.
Estaba seguro que había muerto cuando me di cuenta que mis penas odiaban el agua y me habían abandonado las ratas, me abandonaron antes de hundirme cual barco en altamar.
Moví mis brazos sin fuerza, expulsé la última bocanada de aire y, por un momento todo cuanto se había llevado estaba ahí, conmigo, pero ya no importaba más.
Abrí los ojos, convencido de la muerte y vi un ser hermoso, que me dijo entre sueños, "yo te enseñaré a nadar".
"Volverá" me dije una y otra vez mientras más y más lejos llegaba. Quise correr, decirle que era mi turno, pero ya no tenía fuerzas, así que me arrastré siguiendo sus huellas en el aire.
Ella se marchó con mis ilusiones y yo... yo no tuve valor para seguir, caí por el acantilado mientras pensaba "si las tuviera, si tuviera mis alas, podría volar y salvarme" pero era imposible, ella se llevó mi alma y mis ganas de seguir.
Caí al agua casi sin vida y cerré los ojos, me entregué a la muerte, ya no sentía nada, la pérdida de aquello que me permitía volar había anestesiado mi cuerpo, así que preparé mi mente y me entregué al mar.
Estaba seguro que había muerto cuando me di cuenta que mis penas odiaban el agua y me habían abandonado las ratas, me abandonaron antes de hundirme cual barco en altamar.
Moví mis brazos sin fuerza, expulsé la última bocanada de aire y, por un momento todo cuanto se había llevado estaba ahí, conmigo, pero ya no importaba más.
Abrí los ojos, convencido de la muerte y vi un ser hermoso, que me dijo entre sueños, "yo te enseñaré a nadar".
-Debió amarla mucho para entregarle sus alas
-Sí, demasiado, más que a cualquiera en el cielo. Ella, era mi alma gemela, mi compañera de vuelo, mi hermana y ya no la veré más.
-Pero sigue viviendo, ¿cómo es eso posible?
-Ese ser hermoso, me trajo a la vida, con magia y un poco de mar. Curó mis heridas con paciencia, me dio una ilusión por la que luchar.
-Pero, ¿cómo?
-No necesitaba alas, podía aprender a nadar, me enseñó que mis ilusiones son mías y que podía cumplirlas lo mismo en el cielo que en el mar.
-Y ¿dónde está ese maravilloso ser?
-Me dio completa libertad para ir por el océano de ser libre y nadar, me enseñó que la vida no son cadenas, es agua, es vida, es cielo, es fuego y se vive así, en libertad.
